Carencia de valores
La aparición de las “tarjetas opacas” de una entidad financiera que fue rescatada con dinero público y está implicada en el feo asunto de las preferentes sin escrúpulos, afecta a militantes del PP, PSOE, IU y sindicalistas. Todo un entramado de connivencia política silente que acallaba las vergüenzas a golpe de tarjeta o de poder. Montoro anuncia que se siente especialmente afectado por este hecho. Debería existir un cabreo-barómetro para medir el nivel de hartazgo que los españoles tenemos sobre las declaraciones de este ministro que nunca ha estado a la altura, ni de las circunstancias, ni de sus compañeros de gobierno, ni de cómo se dirimen estos asuntos. Pero la cuestión no son esas tarjetas, ni otras, es la carencia de valores éticos y morales, la inexistencia de un liderazgo de honestidad, la extensión por esta piel de toro de un cáncer llamado latrocinio, sea corrupción, fraude social, delito societario, apropiación indebida o cualquiera de esa infinidad de ...