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Mostrando las entradas etiquetadas como Pablo Iglesias

El efecto Syriza

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Así se denomina el tsunami de espanto, pobreza y desesperación que el “Podemos” griego ha traído al país heleno. La catástrofe más simbólica del efecto Syriza son 59 quiebras de empresas y 613 despidos diarios con los que se levantan cada mañana los griegos, mientras que en España se crean de 700 a 1.300 empleos netos diarios. Aunque nos pueda parecer que los actuales populares son parte del problema que fatiga y castiga a España, a nadie se le escapa, salvo intencionadamente, que son los mismos que el año pasado facilitaron la creación de 400.000 puestos de trabajo y el PIB más emergente de toda la eurozona. Y, es cierto que son culpables de muchos dislates, pero ninguno de tal propósito que haya sido capaz de ahondar en las miserias de este país, ni por bisoñez, ni por idealismo, como les está ocurriendo a los populistas griegos, y pronto sucederá en multitud de ayuntamientos y comunidades donde hayan constituido frentepopulismo junto a cualquiera - para ellos es lo mismo Bil...

Un antisistema en el sistema

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Si no fuera porque sus decisiones van a pesar sobre los hombros de miles de personas, tendría hasta gracia. Cada día que pasa parece que este país lo aguanta todo, incluso que un antisistema que ha perdido las elecciones gobierne el sistema. La unión del montón de partidos que han perdido las elecciones frente a los desgastadísimos pero vencedores populares, va a doblar torticeramente el resultado de las urnas. No importa quién se une a quién, hasta los herederos de ETA son válidos para Podemos; basta un único elemento común, el odio visceral a los populares, y con ello a sus millones de votantes, para aunar esfuerzos a la hora de expulsarlos de los gobiernos locales y regionales. Y agárrense que pronto vienen las elecciones generales. La inexperiencia e impostura de los futuros alcaldes les hace víctimas fáciles de carroñeros, hienas, buitres, leones y toda clase de alimañas que pululan en el indeseable zoológico de intereses creados en el entorno de las administraciones públicas ...

Perezosos mentales

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El precio de desentenderse de la política es el ser gobernados por hombres peores” . Estas palabras pronunciadas hace 24 siglos por Platón preconizaban la actual situación de España. Y no es que lo que venga pueda hacerlo peor, difícil lo tienen; es que lo venidero puede acabar con nuestro sistema democrático y de libertades. Gracias a la globalización de la información, cada vez hay más conciencia política, y pese a ello el desánimo ante las urnas es mayor. La identificación de las instituciones públicas como fuentes de problemas por manirrotas, bajo sospecha de corrupción, e incapaces de solventar los problemas cotidianos,  se ha convertido en un pensamiento hegemónico e indiscutible que aleja toda esperanza de participación democrática. Como anunciaba Jean François Revel en su libro “El conocimiento inútil”, toda esa cantidad de información disponible no nos está sirviendo para mejorar nuestro sentido crítico, algo apuntillado últimamente por Fernando Sav...

Cuidado con lo que votamos

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La irrupción de Pablo Iglesias en el parlamento europeo recuerda al de la Ciccolina en la asamblea italiana a finales de los años ochenta, en la que ocupó escaño como representante del Partido Radical, y no crean que me lo recuerda por lo grotesco y esperpéntico, sino por la enorme similitud de sus propuestas políticas. A las hemerotecas me remito. La aparición de “Podemos” como un partido político de nuevo cuño e ideales bolivarianos, no es más que el voto ansiolítico de simpatizantes del PSOE e IU que no soportan más los hedores del cadáver socialista y sindicalista que dejó Felipe González, remataron Zapatero, Fernández Toxo y Cándido Méndez, y ahora pretenden darle sepultura los de “ni un palo al agua” del PSOE andaluz. “Podemos” es la respuesta ante la falta de liderazgo de una alternativa real al gobierno popular y la conjugación de los sindicatos con la felonía a los trabajadores. Nunca la oposición estuvo tan desorientada como ahora, ni siquiera en tiempos del efímero He...