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Mostrando las entradas etiquetadas como cristianismo

¿Por qué me pegas?

Casi dos mil años han transcurrido desde que Jesucristo pronunció esas palabras ante el sanedrín. Palabras de vigencia y actualidad cuando los cristianos, fundamentalmente católicos, estamos siendo objeto continuado de mofa, burla y otro tipo de agresiones que incluso alcanzan la violencia física dentro de nuestras fronteras. Todo ocurre delante de una sociedad anestesiada que se niega a reconocer como agresores a quienes lo son, confundiendo la defecación mental, el odio, con la libertad de expresión o cultura. Como si blasfemar ensalzara las virtudes del ser humano. No acabo de entender esa inquina sobre la persona de Jesucristo ¿A quién puede deshonrar la imagen un hombre que vivió enseñando a hacer el bien, no hizo mal a nadie, y murió perdonando a sus asesinos? ¿A quién puede ofender un Padre Nuestro, donde se habla del perdón, de no hacer mal, de actuar para la venida de un reino de paz y justicia, de atender las necesidades materiales de todos? Quizá, para algunos, todo est...

Syllabus errorum ajeno

Existe cierta tendencia a exigir a los demás un reconocimiento de culpa que acompañe a la pertinente petición de perdón. Solicitar la elaboración de syllabus errorum se ha convertido  en una acción política y social de moda que nunca se acompaña de la reparación del daño, mucho menos de la alternativa y justificación del solicitante que anda mirándose el ombligo. La incapacidad humana sobre la tolerancia al error ajeno, la soberbia que nos acompaña desde los orígenes,  y la escasa contención verbal que acompaña a la ignorancia, hacen que la sociedad demande a las instituciones que elaboren sus propias listas de errores cometidos en el tiempo, sin comprender que las instituciones, al contrario que sus miembros, no tienen voluntad ni, por tanto, culpa. Es fácil pedir perdón con la carga en hombros ajenos. Solicitar a la Iglesia católica, es decir, universal, que pida perdón por todos y cada uno de los errores que han cometido sus miembros a lo largo de veintiún siglos es...

Confundir democracia con caprichos

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Treinta años de inacabado proyecto andaluz socialista y ambiciona erigirse como modelo a exportar al resto de España. La impronta de paro, pobreza, miseria, fracaso escolar, corrupción, sectarismo, radicalidad y  arbitrariedad pretende ser exportada bajo el marchamo-yugo de un socialismo que ha perdido todo referente ético, programático e ideológico, permitiéndose el insensato lujo de arrinconar a sus históricos militantes. Características que no son patrimonio exclusivo de la izquierda política. Este socialismo de salón, nacido en el seno de las más aristocráticas y menos piadosas cofradías sevillanas,  acostumbrado a cometer excesos desde que pisa alfombra roja, y que exhibe , sin pudor,  sus opulentas y opíparas degustaciones de crustáceos a costa del erario público, ha confundido la democracia con hacer lo que le venga en gana. Y lo que les viene en gana no son más que caprichos en aras de la ocurrencia de turno que siempre pasa por beneficiar a algún amigote....

La Misa no hace daño

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Ya saben que la ignorancia nos hace osados y nada más osado que esta nueva clase política cuyos libros de consulta más habituales son los “Contables en B”, “Cómo poner el cazo”, y el “Manual para torpes para evadir al fisco”. Son ignorantes por haber confundido un funeral de Estado con una misa exequial por quien fue y es católico, Adolfo Suárez; y son osados porque además se han atrevido a criticar el rito. En este caso, el Estado, las autoridades públicas, teniendo en cuenta la voluntad del mandatario y de su familia, pide a la Iglesia Católica que celebre, por esa persona difunta, una Misa. A partir de ahí, el Estado no tiene nada que decir. El que preside la misa exequial es el ministro de la Iglesia, normalmente el obispo de la ciudad, y es él el que decide cómo realizarlo atendiendo al canon romano. Los que no gustaron de ir a la misa exequial podrían haber ido al resto del funeral de Estado: la capilla ardiente en el Congreso, las salvas militares, etc.Y calmar la inmadu...