Susana y sus cruzadas
No acierto a entender como la progresía pierde tanto el tiempo en cosas inexistentes. El manido discurso dicotómico de “petróleo por sangre”, la conspiración capitalista contra la humanidad, la persecución de fantasmas y la ambición de un sistema mesiánico, son incongruencias frecuentes de quienes abanderan el laicismo. Una de las muchas incongruencias de esta progresía laicista, es dedicar gran parte de su tiempo a perseguir a la Iglesia Católica. Esta incoherencia radica en que supuestamente la progresía, cuando abandona los salones de palacio y las mariscadas a costa del erario público, acude a las “manifas” con sus foulard de seda a defender a los más desvalidos; sin embargo, hace 2000 años que se pronunció el sermón de las bienaventuranzas y la Iglesia ha demostrado que es la heredera y custodia del mismo. Para estos progres, que actúan como talibanes del laicismo, cualquier excusa es buena para atacar a la Iglesia o a cualquiera de sus miembros, eso sí, siemp...